Ya estamos a finales de Julio y solo podemos pensar en las vacaciones, en una playa cristalina, la montaña o en el sofá de casa tirados sin hacer nada. Pero si recuerdo el verano pasado, nada tuvo que ver con todo ésto.
Me pasé dos meses en la UCI de neonatos. Me tuvieron que hacer una cesarea de urgencia y nuestro pequeño llegó mucho antes de lo previsto. En el momento yo estaba en shock, no era consciente de todo lo que se me venía y de la fuerza que iba a necesitar.
Recuerdo estar en la habitación y de pedir constantemente bajar a ver a mi pequeño, pero tenía que asimilar el agua, no marearme, etc... Pero después de la insistencia, y aún con el dolor de los puntos, a las doce horas pude ir a conocerlo.
Bajé, me senté en un sofá y lo cogí en mis brazos, el ya conocido piel-piel. Desde ese instante, estaba deseando que nos dieran el alta y poder disfrutar de él. Pero las enfermeras nos decían que requería su tiempo. Había varias complicaciones y la cosa iba para largo.
Si me preguntaran como fueron esos dos meses, respondería con: "como si se hubiese parado el tiempo y cada día se repitiera". Daba igual q fuera sábado o lunes, para mí era un día más.
A las seis de la mañana sonaba el despertador y comenzaba mi rutina. Lo primero que hacía era dedicar mi media hora a la extracción de leche (que manía le he llegado a coger a ese diminuto aparato). Seguidamente me iba a la ducha, desayunaba y directa al hospital, no podía esperar ni un minuto para verlo.
El hospital estaba abierto las 24h para los padres, algo que agradezco mucho. Así que llegaba a las 8.30 y hasta las 21-22h no me iba. Me sentaba en esa silla azul reclinable, al principio cómoda, pero a medida que pasaban las horas, que dolor !! Y cogía a mi pequeño. Ese era mi momemto preferido.
(Hago un inciso, porque me gustaría que todos los padres que están pasando por esta situación, hagan un escrito en su hospital pidiendo, que sobretodo las madres lactantes, puedan tener una habitación o un espacio donde tumbarse y descansar, e incluso pasar las noches. Algo que mejoraríala calidad de vida de la madre y aceleraría todo el proceso).
A medida que pasaban los días y dominábamos el manejo de los cables, empezamos a asearle, le bañábamos, le arropábamos en la cunita de su incubadora y al pasarlo al cuco le poníamos su ropa, la cual tuvimos que comprar al tener un peso tan bajo. He de decir, que eso nos sirvió mucho al ser padres primerizos.
(Hago un inciso, porque me gustaría que todos los padres que están pasando por esta situación, hagan un escrito en su hospital pidiendo, que sobretodo las madres lactantes, puedan tener una habitación o un espacio donde tumbarse y descansar, e incluso pasar las noches. Algo que mejoraríala calidad de vida de la madre y aceleraría todo el proceso).
A medida que pasaban los días y dominábamos el manejo de los cables, empezamos a asearle, le bañábamos, le arropábamos en la cunita de su incubadora y al pasarlo al cuco le poníamos su ropa, la cual tuvimos que comprar al tener un peso tan bajo. He de decir, que eso nos sirvió mucho al ser padres primerizos.
Las primeras semanas mientras el peque se alimentaba por sonda, al mediodía iba a casa para hacer tareas y comer. Pero una vez que empezó a tomar teta, comía en el hospital, ya que si el niño tenía hambre llamaban para que fueses. No era una obligación, pero es verdad que la fuerza de succión de estos niños es muy débil y es importante que practiquen ya que como antes aprendan a cogerse al pecho, más peso cogeran y, si su evolución es buena, la salida del hospital es más rápida. Así que no me lo pensé y las últimas semanas me pasaba el día entero. He de decir que la compañía de las enfermeras en esos momentos fue muy importante, porque a veces podías llegar a sentirte muy sola.
En este hospital estaba la UCI, donde estaban los más graves, y a medida que su evolución iba mejorando te ponían en la sala annexa, conocida como 'la pecera'. El estar en esa sala, solía indicar que en breve te daban el alta. Así que después de casi cinco semanas y muchas vivencias nos mandaron a la querida pecera.
Al principio lo llevaba muy bien, ya que veía más cerca el tener al peque en casa, pero pasaban los dias y seguíamos en el hospital. Recuero un día, de no poder más, el cansancio, la falta de sueño, de luz natural...,un cúmulo de cosas se apoderaron de mí y me derrumbé. Pero todo llega, y gracias al apoyo de mi familia, que siempre estuvieron dándome palabras de ánimo, entendí que ya quedaba menos y cinco días más tarde, nos dieron el alta.
Que gran momento. Ahora sí, ahora mi pequeño estaba en casa.
Que gran momento. Ahora sí, ahora mi pequeño estaba en casa.
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